Murió Marcos Mundstock, de Les Luthiers: el humorista de la voz grave y la risa genuina

Espectáculos 22 de abril de 2020 Por Redacción
Tenía 77 años. Y desde febrero de 2019 enfrentaba una dura enfermedad.
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Fotografía Gentileza - Marcos Mundstock

Tenía 77 años. Y desde febrero de 2019 enfrentaba una dura enfermedad. El comunicado de Les Luthiers. Y el repaso de una carrera como pocas: su infancia en Santa Fe, el vaso en la frente que le rompió Nacha Guevara, y el inolvidable “Johann Sebastian Mastropiero”.

Hoy, se apagó la risa. Porque el humorista Marcos Mundstock, uno de los más brillantes de su generación, murió en la mañana de este miércoles, a los 77 años, en su casa de Buenos Aires. “Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, nuestro compañero y amigo finalmente partió”, dice el comunicado oficial difundido por Les Luthiers.

Su voz de bajo fue marca registrada del grupo con el cual dejó una huella imborrable. Mundstock actuó en cine y en televisión, pero en ningún otro lugar fue más feliz que en el escenario que con sus compinches de toda la vida.

La historia de los Mundstock es una de las tantas historias de esos inmigrantes que terminaron de configurar la Argentina durante el período de entreguerras. Su padre, de origen judío asquenazi y de oficio de relojero, llegó en 1930 al puerto de Rosario procedente de Rava Ruska, una ciudad ucraniana en aquel entonces bajo órbita polaca. Unos años antes había venido su mamá, quien se instaló en Santa Fe. Un conocido los puso en contacto y se casaron en Rosario, donde nació su hermana. Años después volvieron a Santa Fe, y allí nació Marcos, un 25 de mayo del año 1942.

Cuando terminó el secundario entró en Ingeniería -más por mandato que por vocación-, mientras que, con mucho más placer, estudiaba locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Esos caminos en apariencia paralelos, pronto se cruzarían.

En ese universo de fórmulas matemáticas Mundstock encontró un resquicio artístico. La oportunidad se la brindó el coro. Allí se encontraron Gerardo Masana, estudiante de Arquitectura; Jorge Maronna, de Medicina; Daniel Rabinovich de Derecho y Carlos Núñez Cortés, de Química Biológica. De ese grupo que parecía tan distinto nacería un grupo que cambiaría la historia de la música y el humor en la Argentina: Les Luthiers.
 
Cuando el coro empezó a tener vida propia, Mundstock se aferró a él como un ancla. Abandonó la carrera de Ingeniería y el golpe militar encabezado por Juan Carlos Onganía lo dejó sin su trabajo de locutor en Radio Municipal. Pero Marcos no se bajoneó: había encontrado en la música coral una actividad que lo fascinaba, aunque lejos estaba de imaginar que fuera posible un futuro profesional ligado al ambiente artístico.
Luego de un festival de coros universitarios realizado en Tucumán se forma I Musicisti, antecedente directo de Les Luthiers. Bajo la dirección de Masana, el grupo realiza una serie de conciertos en el Instituto Di Tella. Fue allí cuando empieza a cobrar vida un personaje clave para la historia de Mundstock y de Les Luthiers: Johann Sebastian Mastropiero. La criatura surgió de la invención de Mundstock y de la mezcla entre los nombres del compositor Johann Sebastian Bach con un personaje inventado, llamado Fredy Mastropiero.

Los ’80 fueron los años del despegue masivo para Les Luthiers, su popularidad ya no tuvo frenos, y en el siglo XXI se trasladó a las redes con millones de visualizaciones y likes. Sobre sus inicios no evitaba una autocrítica. “Veo videos de los espectáculos viejos y los textos no me parecen muy diferentes a los que podemos escribir ahora, pero en lo que es el oficio teatral hemos cambiado mucho. Éramos lentísimos, nos deteníamos en momentos en los que no pasaba nada” y remataba con humor “La gente nos quería igual, yo no sé por qué".
En paralelo a su actividad en el grupo, Mundstock se metió en el cine. Fue la voz en off de “Quebracho” y “Metegol” y puso el cuerpo tanto en dramas como “Cama adentro” o “Roma” y comedias como “No sos vos, soy yo” y “Mi primera boda”, donde, en la piel de un cura, brilló en un diálogo lleno de guiños lutherianos con el rabino interpretado por su amigo, Daniel Rabinovich. En televisión, trabajó en “La Argentina de Tato” y en “Sorpresa y Media” y lo último que hizo fue la presentación de “Pasado de copas”.

Se fue Marcos Mundstock, solía decir que por su inconfundible voz siempre lo convocaban para hacer de Dios o de psicoanalista. Seguramente, si Dios existe hoy lo dejará pasar sin problemas, le guiñará un ojo y lo dejará pasar sin problemas es que con tanto humor y tanta risa tiene el cielo bien ganado.

Fuente Infobae

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