Cómo priorizarán pacientes si colapsan las terapias intensivas en Mendoza

Provinciales 04 de septiembre de 2020 Por Pablo Mannino para Diario El Sol
El Consejo Provincia de Bioética confeccionó una guía con las claves para actuar frente al dilema de a qué contagiado de coronavirus deben darle preferencia los médicos, frente al desborde del sistema sanitario.
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Fotografía Ilustrativa - Gentileza

Mendoza ya puso en marcha el protocolo de bioética en las terapias intensivas, en medio de la preocupación por el crecimiento de los contagios de coronavirus. En este sentido, los profesionales de la salud tienen desde hace unas horas en sus manos la guía para actuar frente al dilema ético de a qué paciente brindar la atención frente al colapso del sistema. 

Según la información brindada por Diario El Sol, el medio provincial accedió a un documento, en el cual consta de un claro mensaje final de apoyo a los profesionales de la salud y a las familias de los enfermos en este difícil momento, donde se detallan los pasos a seguir. Es decir, cómo deben proceder frente a la situación límite, entre la vida y la muerte, de la escasez de camas.

La "Propuesta de criterios para la priorización de recursos", que fue elaborada por el Consejo Provincial de Bioética, ya fue presentada a las autoridades y enviada a los hospitales de la provincia. Dispone, en líneas generales, evitar "ingresar al primero en llegar" sino al que "más se beneficie", donde no se discrimina por la edad biológica pero sí prevalece el estado de salud previo de la persona.

En el escrito, se dispone "planificar acciones para dar soporte a los familiares y a los profesionales, dado el impacto emocional/distress moral de las decisiones éticas e incertidumbre. Es recomendable realizar el proceso de toma de decisiones de forma compartida entre el equipo interdisciplinario -y siempre que sea posible, con el paciente y familia-".

De esta manera, bajo distintas especificaciones y requisitos, acerca de valoraciones y criterios específicos se establece la clasificación de los pacientes según un modelo de cuatro prioridades de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Prioridad 1. Pacientes críticos e inestables; necesitan monitorización y tratamiento intensivo que no puede ser proporcionado fuera de la UCI.
Prioridad 2. Pacientes que precisan monitorización intensiva y pueden necesitar intervenciones inmediatas, no ventilados de forma invasiva, pero con altos requerimientos de oxigenoterapia y con fracaso de otro órgano.
Prioridad 3. Pacientes inestables y críticos, con pocas posibilidades de recuperarse a causa de su enfermedad de base o de la aguda.
Prioridad 4. Beneficio mínimo o improbable por enfermedad de bajo riesgo o situación de enfermedad avanzada/terminal.
Al conocer esta especificación, se debe realizar la priorización de las personas según sus características y situación actual, donde la edad juega un rol importante, pero no determinante, aunque sí incide si hay patologías previas.

"Se priorizará los ingresos en UCI de pacientes clasificados como Prioridad 1, en aquellos hospitales que dispongan de dispositivos de cuidados intermedios, dejando estos últimos para los pacientes con prioridad 2. Se tenderá a no ingresar en unidades de cuidados intensivos los pacientes de prioridad 3 y 4 en casos de crisis", detalla con claridad del documento. De esta manera, los infectados en estado crítico, complicados por su patología de base o aquellos con enfermedades avanzadas o terminales, tienen menos posibilidades de recibir la atención ante la falta de camas de terapia intensiva.

En cuanto a los criterios de priorización que estipula la ética se apunta a la maximización de la supervivencia al alta hospitalaria, del número de años de vida salvados y de las posibilidades de vivir de cada una de las etapas de la vida. "Aún así, es importante enfatizar que la edad cronológica (en años) en ningún caso debería ser el único elemento a considerar en las estrategias de asignación", señala el informe.

También se hace referencia al principio de justicia distributiva. En este sentido, se habla de "coste /oportunidad"; esto es admitir un ingreso puede implicar denegar otro a una persona que puede beneficiarse más. En este punto, indican que se debe evitar el criterio “primero en llegar, primero en ingresar”. Por eso, se apuesta a aplicar criterios estrictos de ingreso en UCI basados en "maximizar el beneficio del bien común".

De esta manera, señala el documento, ante pacientes críticos con otras patologías críticas diferentes a la infección por COV19, se debe valorar ingresar prioritariamente "el que más se beneficie". Estos principios se deberían aplicar manera uniforme a todas las personas -y no de forma selectiva a los de perfil geriátrico o con patologías crónicas-, aclara el protocolo.

Por su lado, también se refiere al principio de proporcionalidad, donde se estipula "no ingresar a personas en las que se prevé un beneficio mínimo (como situaciones de fracaso multiorgánico establecido, riesgo de muerte calculado por escalas de gravedad elevado, o situaciones funcionales muy limitadas, condiciones de fragilidad avanzada, etc.). Por eso, aclaran que se debe "valorar cuidadosamente el beneficio de ingreso de pacientes con expectativa de vida inferior a 1-2 años (utilizando herramientas como el NECPAL o similar)".

En cuanto a la adecuación de la intensidad terapéutica, en caso de complicaciones o mala evolución, los expertos hacen referencia a "plantear una desintensificación terapéutica - limitación del tratamiento de soporte vital (LTSV), evitando la futilidad y priorizando medidas paliativas. En este caso, será pertinente el traslado a un área de menor complejidad, garantizando la atención paliativa (incluyendo soporte emocional y el control sintomático)".

Sobre el cierre del informe se puede leer un aporte bibliográfico en bioética con un lenguaje comprensible y accesible, con un claro llamado a todos los mendocinos para intentar comprender la realidad que hoy toca vivir, en medio de una pandemia que tiene en vilo al mundo. "Es imprescindible defender la vida y simultáneamente nos damos cuenta que los recursos humanos del personal de la salud, y los medios tecnológicos disponibles son escasos frente a las demandas. La vida humana es un valor fundamental, pero no absoluto", indica el escrito del Consejo Provincial de Bioética, en el que además expresa la importancia de escuchar la voluntad final del paciente, teniendo en cuenta los medios terapéuticos existentes, y si estos generarán un resultado médico esperable o sólo prolongarán una agonía.

Fuente El Sol 

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